domingo, 23 de octubre de 2011

Déjame que te cuente...

0:29 marcaba el reloj,yo como cada noche estaba sentada en mis aposentos reales con un bolígrafo y un folio, miraba el techo como si de un eclipse lunar se tratara, pero no era más que otra noche en vela, a falta de inspiración, el humo de mi cigarrillo me eclipsaba, mi reproductor no hacía más que repetirse y no encontraba nada sobre lo que afianzar mi bolígrafo, así que volví a la ventana desde la que podías ver coches pasar, gente pasear (sí, aunque parezca raro la gente pasea a las doce y media de la noche) pero para mi no era nada nuevo, sino otra noche en vigilia en aquella ventana en la cual había visto crecer muchas cosas, desde mi imaginación hasta mi odio.

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